Es un placer, y sin lugar a dudas un privilegio, darle la bienvenida a Uruguay y a Miss Atlántico Internacional 2010 a las embajadoras de la belleza y la cultura de los pueblos hermanos que nos visitarán con motivo del evento.
Decirles que haremos los máximos esfuerzos para que a su regreso se lleven además de las imágenes de las bellezas naturales que podrán apreciar, lo mejor de nuestro país que es el afecto y calor de nuestra gente.
A los señores Directores nacionales que nos representan en sus respectivos países, gracias por el esfuerzo -que tenemos claro cuanto significa- en muchos casos por producir extraordinarios eventos para elegir a sus representantes, promocionando Uruguay en sus diferentes aspectos.
Gracias además a todos los Directores Nacionales por esforzarse cada día más en producir de la mejor forma a su representante, lo que redunda en beneficio directo no solo de la misma y de la agencia, sino del país que representa y por supuesto de Miss Atlántico Internacional.
El secreto del éxito de estas décadas de mostrar parte del mundo al mundo, creemos que ha sido el cumplimiento de nuestros objetivos. Desde siempre nos propusimos realizar una fiesta internacional de jerarquía, innovando, en cuanto a eventos de belleza se refiere, al incorporar los componentes históricos, culturales y artísticos de cada país.
Mediante un trabajo serio y continuo fue posible lograr que Miss Atlántico Internacional, sea una actividad matriz, para otras regiones. Permite además que cada lugar realice su propio evento para enriquecer su participación.
Por todo esto, renovamos el compromiso para hacer de Miss Atlántico Internacional, el punto de encuentro para la historia, la cultura, el turismo y el intercambio transcultural.
El especial afecto con que cuidamos cada detalle, cada participante, ha sido nuestro pasaporte al éxito. Esto es lo que nos permite estar en las puertas de la edición número XXIV de Miss Atlántico Internacional, el próximo sábado 23 de enero de 2010, en Punta del Este, Uruguay.
Por último un especial agradecimiento al Ministerio de Turismo y Deportes en la persona del Sr. Ministro, Dr. Héctor Lescano; al Ministerio de Relaciones Exteriores en la persona del Sr. Ministro, Pedro Vaz Ramela, a los Sres. Intendentes de Salto, Ramón Fonticiella; Soriano, Guillermo Besozzi; Colonia, Walter Zimmer y Maldonado, Oscar de los santos, por confiar en este proyecto y brindarle su decidido apoyo institucional.
A las instituciones y empresas privadas, a los medios de comunicación que respaldan nuestro proyecto y a la Madrina de Miss Atlántico Internacional, S.A.S. Princesa Laetitia d’Arenberg, sin cuyos respaldos nos hubiera sido imposible llegar a la vigésima cuarta edición con una proyección internacional en pleno crecimiento y desarrollo. |
Destellos atlánticos
La vigésima cuarta edición de Miss Atlántico Internacional inicia en enero de 2010, el segundo decenio del siglo, con sus destellos surgidos desde el oleaje de la costa encantada.
El encuentro iniciado en el legendario Cabo de Santa María, convoca desde entonces, la magia de cada continente. En ese enclave (referencia incluida en la cartografía de los navegantes desde 1519), se dieron cita por primera vez, mujeres y hombres que acercaron su cultura, sus tradiciones, su arte, vestidos con los mejores atuendos de cada lugar. Veinticuatro años atrás, en ese sitio, tuvo su bautismo Miss Atlántico Internacional con un perfil diferente, tal vez dado por esas lunas nacidas desde los destellos de las olas atlánticas…
Destellos bajo la Cruz del Sur
Desde la Isla Encantada, pasando por las calles con nombres cósmicos, caminos indios, palmares con tesoros escondidos, misteriosos naufragios, la mujer gaviota, la mujer de azul, sirenas con trenzas de oro, las palomitas del Polonio, la hermandad de los Solari salteños que fundaron La Paloma, los secretos de Casapueblo, relatos de piratas, bucaneros y galeones de Punta del Este, el castillo mágico de Piria, el propio nombre del único lugar del mundo llamado Atlántida, hasta la misteriosa calle de los Suspiros de Colonia, esta costa tan particular descubre algunos de sus secretos.
El término “Atlántico”, induce a uno de los mayores enigmas de la humanidad. Desde las crónicas de Platón, pasando por “Las 20.000 leguas de viaje submarino” de Julio Verne, hasta nuestros días, los libros, el cine, los investigadores, han sostenido la existencia del continente desaparecido en algún punto del planeta…
Cuenta la leyenda que Poseidón, el dios de los mares, se enamoró de una muchacha huérfana, llamada Clito que vivía en un lugar situado “más allá de las columnas de Heracles”. El amor de Poseidón por Clito era tan grande que, para protegerla (o mantenerla cautiva), aisló la isla de todo cuanto la rodeaba por medio de tres anillos de agua y dos de tierra, fosos inundados y muros alternados en torno de la montaña que habitaba su amada. Convirtió así el centro de la isla en un círculo. La pareja tuvo cinco veces gemelos, para los cuales el dios dividió la isla en diez reinos.
Al hijo mayor, lo llamó Atlas o Atlante y le entregó el reino que comprendía la montaña rodeada de círculos de agua, dándole, además, autoridad sobre sus hermanos. En honor a Atlas, la isla entera fue llamada Atlántida y el mar que la circundaba, Atlántico.
El suelo de la isla era inmensamente rico, y con el se edificaron templos y palacios de gran hermosura y magnitud, a la altura de sus moradores. También construyeron puertos y dársenas para los barcos que transportaban mercancías procedentes de todo el mundo y construyeron un gran canal que, partiendo desde el centro de la isla, desembocaba en el mar.
Cada una de las provincias en que se dividía la Atlántida estaba gobernada por un rey, y todos ellos seguían la ley de Poseidón, escrita en una columna de oro y cobre erigida en medio de la isla.
Su territorio, que las conquistas sucesivas de sus reyes acrecentaban día a día, abundaba en metales preciosos, entre ellos el oricalco, que brillaba como el fuego. La flora y la fauna eran de una exuberancia extrema; su población muy numerosa. La Atlántida, pronto se convirtió en una gran potencia marítima y comercial. En un principio, los reyes atlantes se reunían y llevaban a cabo ceremonias para consolidar los vínculos con su padre Poseidón. Su sentimiento religioso, sin embargo, fue disminuyendo con el tiempo y se lanzaron a una guerra imperialista a la que solo pudo resistirse la antigua Atenas. Esto sucedía según el relato de Platón, 9000 años antes de Solón, esto es, 9600 a.C. "Durante muchas generaciones, mientras la naturaleza divina perduró en ellos... despreciaron todo, excepto la virtud... pero cuando la porción divina empezó a desvanecerse lentamente llegaron a corromperse con ambiciones y poderes perversos"…
Zeus castigó a la fastuosa ciudad de los anillos sepultándola en el espacio de una noche y un día, bajo las aguas del mar, que había forjado su poder y su desmesura. Y Atlas, que se rebeló contra los dioses, fue condenado por Zeus a cargar sobre los hombros la bóveda del cielo. Desde entonces se busca en diferentes lugares del globo, vestigios del continente perdido que dio lugar al nombre de océano que lo esconde entre sus aguas…
No es casual que este collar de leyendas engarce sus perlas entre las caracolas de las doradas arenas de esta costa marina. Quizá este evento haya surgido de algún oráculo susurrado entre el oleaje, que ha convocado estas bellas mujeres desde los más recónditos sitios del universo… Lo cierto es, que Miss Atlántico Internacional ha nacido con la misión de exigir algo más que mujeres bellas. En estos tiempos, el mejor elogio que ha recibido, ha sido, precisamente el de aquellos que han hecho saber su satisfacción por encontrarse en un evento donde han realizado un viaje a lo más profundo de cada región. Donde lo bello ha sido la historia, el paisaje, las costumbres y la sensibilidad exhibida en toda su plenitud por las mejores embajadoras.
La costa atlántica seduce con su encantamiento a millones de visitantes. No es de extrañar pues, que éste sea el sitio exacto donde desde hace más de dos décadas se auto convocan, bajo la Cruz del Sur, personalidades de todos los continentes. Miss Atlántico Internacional tiene ese especial rasgo que lo distingue de otros eventos: mujeres que son cuasi sacerdotisas, portadoras de la belleza de su tierra.
Estas mujeres protagonistas permiten que se impongan cánones de belleza que tienen como condición “sine qua non”, el respeto por la identidad, el conocimiento de las tradiciones y costumbres de sus países y el ejercicio del espíritu de cordialidad y convivencia en paz y armonía con esta era. |