Editorial: Desde el balcón del Atlántico
Miss Atlántico Internacional es, desde hace más de veinte años el nombre de un encuentro que nació en un balcón de ese inmenso mar y se ha multiplicado en los balcones de los países del mundo. Allí se han asomado mujeres que han acercado su cultura, sus tradiciones, su arte y los mejores atuendos de cada lugar.
La costa atlántica seduce con su encantamiento a millones de visitantes. Pocos saben que antes de la presencia europea en este continente, la Cruz del Sur amparaba este enclave marino. Entonces era llamada por los nativos: “la tierra de las peregrinaciones” o “la tierra sin males”.
Los habitantes de los pueblos montañosos del norte, soñaban con la tierra tibia donde pudieran ver el mar. Por otro lado, los nativos de la selva, buscaban ver el sol, oculto por su tupida vegetación. De modo que desde Perú y Bolivia se trazó, hace miles de años la ruta de las peregrinaciones hacia este litoral marino. La presencia en la antigua «Banda Charrúa» de indios collas, los diversos relatos y la existencia de nombres originarios de aquellos lugares lo ratifica.
El Premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel, señalaba: “... la búsqueda de la tierra sin males es la búsqueda de la libertad, es la búsqueda de la paz, es la búsqueda del entendimiento y del amor.” Todo hace pensar que la costa encantada sea la tierra sin males que a través de los años muchos han buscado. Una de las leyendas de las palmeras parece confirmarlo. Si observamos un mapa de la flora de América, lo veremos desde Venezuela hasta el este de Uruguay, cruzado por una extensa diagonal de palmas. Se cuenta que estas esbeltas y resistentes estatuas con sus penachos, nos son otra cosa que el alma de los nativos que esperan regresar. Cierto o no, el butiá, fruto de las palmas, es una marca de identidad.
Calles cósmicas, islas encantadas, leyendas de palomas, historias de mujeres de azul, caminos indios, calles de navegantes y misteriosos nombres se han dado cita para develar algunos secretos de la costa atlántica. Desde la Angostura, donde se cuenta que todavía se ven los fantasmas de Leonardo Olivera y Francisco de los Santos, galopando en las noches de luna, hasta el castillo encantado de Piria, hay un caleidoscopio de leyendas. Desde las estrellas que se devoró la Laguna Negra, hasta la sabiduría ancestral de las mujeres yuyeras del campo, pasando por las sanadoras del balcón marino, hay algo más que relatos.
Aventurarse en este paisaje de tierra, mar, cielos y gentes, es viajar a los más fantásticos sitios, donde aún está casi todo por descubrir.
El balcón de los aplausos
No es de extrañar pues, que éste sea el sitio exacto donde desde hace más de dos décadas se auto convocan, bajo la Cruz del Sur, personalidades de todo el continente. Miss Atlántico Internacional tiene ese especial rasgo que lo distingue de otros eventos: las mujeres son cuasi sacerdotisas, portadoras de la belleza de su tierra.
En estos tiempos, el mejor elogio que hemos recibido, ha sido, precisamente el de aquellos que nos han hecho saber su satisfacción por encontrarse en un evento donde han realizado un viaje a lo más profundo de cada región. Donde lo bello ha sido la historia, el paisaje, las costumbres y la sensibilidad exhibida en toda su plenitud por las mejores embajadoras.
La actividad desarrolla en forma paralela importantes acciones que involucran al turismo y la cultura del país anfitrión y de los países participantes.
El secreto del éxito de estas décadas de mostrar parte del mundo al mundo, creemos que ha sido el cumplimiento de nuestros objetivos. Desde siempre nos propusimos realizar una fiesta internacional de jerarquía, innovando, en cuanto a eventos de belleza se refiere, al incorporar los componentes históricos, culturales y artísticos de cada país.
Mediante un trabajo serio y continuo fue posible lograr que Miss Atlántico Internacional, sea una actividad matriz, para otras regiones. Permite además que cada lugar realice su propio evento para enriquecer su participación.
La televisación permite su expansión al mundo, habiéndose llegado por esa vía en las distintas ediciones a toda América, Australia, España e Italia.
El especial afecto con que cuidamos cada detalle, cada participante, cada invitado, ha sido nuestro pasaporte al éxito. Esto es lo que nos permite estar en las puertas de la edición número XXIII de Miss Atlántico Internacional, el próximo sábado 24 de enero de 2009, en Punta del Este, Uruguay
Visitantes ilustres
Año tras año Miss Atlántico Internacional convoca visitantes ilustres de los cinco continentes que se dan cita en el balcón marino para ser parte de ese encuentro tan especial. La presencia de estos países y sus mujeres llevan al mundo su cultura, su arte, su identidad.
El balcón del atlántico recibe a su hermana, la Argentina de Borges, de Alfonsina, compañera de tangos y mundiales. Desde siempre, Brasil trae su alegría colorida, su crisol étnico, sus ritos y su música inconfundible. Chile nos reencuentra con la riqueza mineral y la tierra campesina junto a la Isla Negra de Neruda. De Colombia vienen sus mujeres con el aroma inconfundible del café, la selva tropical y García Márquez.
Ecuador nos acompaña con sus guacamayos, tucanes, su extraordinario paisaje de costa, valles, volcanes e islas, y la suave e inconfundible música de sus quenas. El Salvador trae los finos tejidos de algodón de Pachimalco y las canastas de Apaneca. Guatemala, heredera de la imponente civilización maya y sus historias indígenas que habitan ese “país de primavera eterna” dice presente con sus hermosas mujeres.
México y sus mariachis con sus inconfundibles charros y toda su herencia cultural que engalana la historia de América, participa desde la primera hora. Desde Puerto Rico recibimos sus bellezas isleñas junto a su envidiable paisaje, la simpatía de sus coquis y sus antiguas fortalezas.
Panamá y su corte de peces, acerca el arte precolombino y la música de Ruben Blades. República Dominicana trae sus costumbres y su seductor merengue. Paraguay y su musical tono guaraní nos deslumbra con sus ricos tejidos de ñandutí y sus relatos de luchas libertarias.
Perú dice “presente” con su impresionante legado cultural, sus ciudades incaicas construidas en la selva húmeda, en ese centro del imperio Tahuantisuyo. Venezuela nos convoca a compartir junto a Simón Bolívar capítulos decisivos para la historia americana junto a su alta escuela de mujeres hermosas. Bolivia y sus coloridas vestimentas y costumbres ancestrales se suma al encuentro. También nos visita desde siempre, Nicaragua, la tierra de Sandino y de Rubén Darío, que enriquece el encuentro con sus tradiciones.
Costa Rica nos trae el aroma de sus bosques con especies como el ébano, caoba, cedro, robles, guácimos, ceibas y palmas y esa intransferible alegría de sus coloridas festividades. Honduras y sus mujeres vienen de la mano de los observatorios astronómicos mayas y la enigmática escalera de los jeroglíficos.
Las participantes de Estados Unidos, la tierra del jazz, del beisbol y del cine, también se integran con su identidad diversa y su simpatía cosmopolita. Canadá acerca su aurora boreal, su paisaje nevado y su peculiar identidad. Las anfitrionas de Uruguay, el “río de los pájaros pintados” completan la presencia del continente.
Otras regiones se suman a esta fiesta. Desde Europa, España, la salerosa, la gitana, envía sus mejores embajadoras. Portugal, la tierra de José Saramago, uno de los más grandes escritores del planeta, nos ha visitado con frecuencia. La Inglaterra, mágica de Shakespeare, la de reyes y reinas y su cultura milenaria también dice “presente”. La Italia del Coliseo, de da Vinci, Vivaldi y la Loren acerca sus mujeres. Muy cerca de allí, desde la República de San Marino, con sus locaciones turísticas notables viajan destacadas participantes. Dinamarca no ha faltado a la cita, de la mano de sus castillos de cuentos de hadas, sus ciervos rojos y sus leyendas fascinantes.
Los demás continentes engalanan el encuentro. Australia con sus nativos, sus típicos canguros, ha participado con sus bellas mujeres. Asia ha enviado sus embajadoras de Corea, la tierra de selváticos paisajes y extensas plantaciones y de China, el país de la Gran Muralla y las Dinastías que construyeron la historia del mundo.
África envió a sus mujeres de Etiopía, el país del Nilo Azul y de extraordinarios orfebres. Túnez, con sus mágicos oasis y sus camellos también ha participado de la fiesta.
Estas mujeres protagonistas permiten que se impongan cánones de belleza que tienen como condición “sine qua non”, el respeto por la identidad, el conocimiento de las tradiciones y costumbres de sus países y el ejercicio del espíritu de cordialidad y convivencia en paz y armonía con esta era.
Por todo esto, es que año a año renovamos el compromiso para hacer de Miss Atlántico Internacional, el punto de encuentro para la historia, la cultura, el turismo y el intercambio transcultural.